MIS LIBROS DE VERANO 2018
“Los privilegiados del Azar”
de Carlos Felipe Martell
Cómo
un libro de un autor canario y sólo distribuido en las Islas Canarias llega a
mis manos solo permanecerá en las casualidades de este libro. Por llamarlo
casualidad.
Me
gustaría dar a conocer al autor, profesor de estadística en la Universidad de
La Laguna y miembro del Club del Palíndromo con varios premios en este género.
Que qué hace un profesor de estadístico escritor, es una de las muchas facetas
a las que se dedica el autor.
El
libro está escrito con una sencillez que combina las Ciencia Estadística, de
manera que cada capítulo nos lleva al título de un tema de la misma en orden
lógico y secuencial. Un auténtico psicothriller con un final desconcertante y
abierto, pero que se encuentra completamente a la altura de una novela, el cual
el interés no decae en ningún momento a lo largo de la misma. Te permite estar
enganchado a la trama en todo momento.
El
escritor Carlos Felipe Martell nos adentra a la apasionante e intrigante
historia de Isidro León, profesor de la asignatura “Estadística para la
Economía y la Empresa” en la Universidad de La Laguna y aficionado a la
composición musical
León
recibirá una carta que le hará caer por un camino de peligros que le hará
tambalear su vida y donde la música es utilizada como una perfecta y grandiosa
vida de escape, en este caso serán el ascensor que hará descender a nuestro
protagonista hasta un submundo que jamás habría llegado a imaginar.
Los Privilegiados del azar intenta ligar la música, universidad y
racismo, inmigración ilegal y relaciones humanas, amor y dolor como un único
elemento intenso, agudo y profundo que tiene materialización en esta grandiosa
novela, la cual consigue crear adicción al lector.
Un
libro que, de verdad, os recomiendo. Es el primero de la trilogía del
Palindromo. No he podido llegar a los otros dos.
“Los días iguales” de Ana
Ribera García-Rubio
Hay
novelas que llegan en una etapa de tu vida para darte cuenta que has pasado o
estas en medio de una depresión o saliendo de ella. Y este ha sido ese caso. No
es un libro de autoayuda para nada. Es la vida de una persona que cuenta su
experiencia desde dentro, sin más.
Hubo
un día que me desgarró, aquel que leí: “Estoy destrozada, no puedo más, quiero
desaparecer” Así llegué un día a la consulta de mi psicóloga, un día de mayo
cuando después de una montaña rusa de emociones desde octubre no podía más.
Quería huir o esconderme en mi habitación, debajo de las sábanas y no salí de
mi escondite. Pero bueno, aquí estoy, enfrentándome a mis miedos, a mis
inseguridades y viendo por dónde seguir el camino.
La
protagonista del libro tiene la ayuda de gente. Siempre en estos casos es tener
ayuda de un entorno familiar o de amistades. Siento decir que lo mío mi familia y mis amigas lo han desconocido, lo he sabido disimular muy bien. Puedo recaer o no. A través
de este pequeño espacio es cómo he podido superar mis emociones. Habrá gente
que le habrá podido gustar o no pero era mi desahogo personal sin saber quién
lo leía, sabiendo que sólo salía desde el interior. No es fácil salir de ello aunque intentas hacer cosa, porque tu cabeza va contigo. O lo haces o lo haces pero siempre hay alguna persona que se encarga de tocarte las narices bien tocadas.
Si,
lo recomiendo, espero algún día conocer a la autora sea quien sea.
“Bristol” de Israel Jimeno Zorita
Es
un pequeño libro que en dos tardes se lee. Era una lectura pendiente de hace
tres años. Un libro “familiar” de un primo mío. El ya publica en libro algunos
en blogs.
A
pesar del tamaño cuenta la historia de un amor complejo entre una pareja joven
moderna, de los amores liberales, eso que se estilan ahora tanto y que en
algunos casos acaban tan mal. Pasiones, celos, la vida misma más real que nunca
aunque parezca que es un delirio. Muy bien conseguida porque ese tipo de
relaciones se viven.
Estas
han sido mis libros del verano, sé que podía haber leído unos cuantos más, me
he estoy leyendo uno a medias que no lo he incluido. Espero que os haya animado
a leer alguno.
Muchas
gracias por vuestra atención a los pocos que me leen.
